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La economía del bien común

La economía del bien común

La economía del bien común

 

Principios de la Economía del Bien ComúnLa economía del bien común se debe regir por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros.
Para los defensores de la economía del bien común aquellas empresas que les guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir a los valores del lucro y la competencia actuales
La economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos, etc. De la misma manera una empresa que tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni como lo produce.
El balance del bien común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientes.[7]
Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos.

La economía del bien común (Deuticke, 2010) es un sistema económico alternativo completo, los fundamentos habían sido desarrollados por Christian Felber en Nuevos valores para la economía (Deuticke, 2008) y más tarde pulidos por un, cada día mayor, círculo de empresarios. El fin es escapar de la discusión estéril: “Quien está contra el capitalismo, está con el comunismo” y ofrecer un camino concreto y viable para el futuro.

Hasta finales del 2011 apoyaron la iniciativa más de 500 empresas de 13 países. 200 empresas pioneras aplicarán el corazón del modelo, el Balance del Bien Común. El movimiento crece globalmente en cada  día  más  ramas de actuación. 31 “Campos de energía” (grupos de apoyo local) se han fundado hasta la fecha en Austria, Alemania, Italia, Suiza, Liechtenstein, España, Argentina y Honduras.

Las actuales crisis ecológicas, sociales y económicas exigen visiones valientes y decididas, así como seres humanos, que participen en el desarrollo de un futuro social sostenible.

El movimiento para una economía del bien común se entiende, en este sentido, como el generador del impulso e iniciador para amplios cambios. *A nivel económico el movimiento desarrolla las alternativas concretas aplicables para empresas de diferente tamaño y forma legal. *A nivel político el movimiento para una economía del bien común tiene como objetivo cambios legales que posibiliten una vida equitativa en cuanto a las necesidades de todos los seres humanos, seres vivos y de nuestro planeta Tierra. *A nivel social el movimiento es una iniciativa de concienciación para un cambio de sistema, que se basa en el “hacer” de tantos seres humanos como posible, en común y con valía.

El movimiento da esperanza y ánimo para una actuación hacia el bien común de todos.

La iniciativa de la economía del bien común, apoyada por organizaciones, políticos, personas y empresas, comenzó en octubre del 2010. Desde entonces el movimiento ha aumentado constantemente.

Más de 100 empresa pioneras realizaron voluntariamente en el 2011 por primera vez el "Balance del Bien Común“. En los más de 20 “campos regionales de energía o actividad” se profundiza, extiende y desarrolla el concepto de la economía del bien común. De esta manera, de un movimiento abierto a los resultados, se puede desarrollar un proceso en crecimiento local con consecuencias globales. Teniendo como objetivo sinergias con principios similares.

La economía del bien común cubre los elementos básicos de un sistema de orden económico alternativo. El objetivo es el crear un marco legal vinculante para la creación de valores de orientación empresarial y particular hacia el Bien Común, que dé incentivos a sus participantes.

La economía del bien común es tendencialmente una forma de sistema de mercado, en el cual las coordenadas de los motivos y objetivos de aspiración de las empresas (privadas) sean cambiadas de afán de lucro y concurrencia por contribución al Bien Común y cooperación.

Resultados de investigaciones contemporáneas muestran, que éstas alternativas, pese a los prejuicios asentados en el fondo, son compatibles con la “naturaleza del ser humano”. Más aún: la economía del bien común se construye en base a los valores que hacen florecer a nuestras relaciones: Confianza, Responsabilidad, Aprecio, Democracia, Solidaridad y Cooperación.

Estos comportamientos humanos y sostenibles serán medidos por medio del Balance del Bien Común 4.0 y con una serie de alicientes y ventajas legales, desde el sistema, premiadas: la ambición del mercado será girada éticamente en sus polos.

Hoy en día se considera como primer criterio de éxito de empresa la ganancia financiera. En la economía del Bien Común, no contará “finalmente el dinero”, sino el Balance del Bien Común. Entonces será cuando no sólo a las empresas les irá bien, sino también a todos los seres humanos y seres vivos.

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En definitiva, la economía del bien común no es ni el mejor de los modelos económicos ni el final de una historia, sólo el paso siguiente hacia un futuro más sostenible, justo y democrático. Se trata de un proceso participativo, de desarrollo abierto que busca sinergia en procesos similares como: economía solidaria, economía social, movimiento de bienes comunes, economía del postcrecimiento o democracia económica. Juntando sus esfuerzos, una gran cantidad de personas y actores son capaces de crear algo fundalmente nuevo.

La implementación de la visión requiere motivación intrínseca y autorresponsabilidad, incentivos económicos, un orden político-legal coherente, así como concienciación. Todas las personas, empresas y comunidades están invitadas a participar en la reconstrucción de la economía hacia el bien común.

Información extraida de la web:

http://www.gemeinwohl-oekonomie.org/es/

 

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